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Cuando se trata de vacunas, ¿por qué se habla de "rechazo de la modernidad"?

Preocupaciones planteadas por grupos que practican un estilo de vida que evita la tecnología moderna.

Se sabe que las inclinaciones ideológicas influyen en la actitud de las personas hacia los descubrimientos científicos que tienen una carga política, y la vacunación se ha politizado en muchos países.

Un gran número de investigaciones ha establecido que, a nivel mundial, las personas con opiniones políticas de derechas son más propensas a rechazar los descubrimientos científicos que las personas de izquierdas. En el caso de las vacunas, la asociación tiende a ser pequeña y se manifiesta de diversas maneras.

La oposición a las vacunas en los países europeos, incluida España, está relacionada con el nacionalismo, el populismo de derechas y las visiones individualistas y jerárquicas del mundo. La oposición a la vacunación por motivos políticos puede agudizarse especialmente en el caso de la vacunación obligatoria.

Este tema abarca argumentos esgrimidos por ciertos grupos que rechazan los avances tecnológicos, como los menonitas (por ejemplo, amish y huteritas) y los judíos haredíes.

Aunque la inmunización no está directamente prohibida por sus concepciones teológicas, estas comunidades practican un estilo de vida que evita la tecnología moderna, incluidos avances médicos como las vacunas.

¿Qué hay de verdad en ello?

La tecnología moderna no es intrínsecamente buena y, de hecho, hay casos de tecnologías que pueden tener efectos perjudiciales y que actualmente se encuentran estrictamente reguladas, como la energía nuclear. Al fin y al cabo, las herramientas pueden utilizarse con buenas o malas intenciones.

Todos tenemos derecho a elegir nuestro estilo de vida y, por tanto, debemos respetar a las personas que voluntariamente deciden limitar el uso de las innovaciones tecnológicas. Estos estilos de vida pueden incluso tener efectos positivos, como una mayor actividad física o unas relaciones interpersonales más significativas.

¿Qué podría decirle a alguien con esta creencia?

El diálogo entre pacientes y profesionales sanitarios resulta más productivo si se basa en la empatía, ofreciendo al paciente la oportunidad de afirmar las razones que subyacen a sus creencias y expresando comprensión respecto a ellas. Debido a ello, es importante comprender las raíces actitudinales que subyacen a las opiniones que manifiestan las personas. Afirmar la raíz actitudinal subyacente de una persona no significa que tengamos que estar de acuerdo con los detalles de sus argumentos. Por ejemplo, podemos reconocer que:

La tecnología moderna no es intrínsecamente buena y, de hecho, hay casos de tecnologías que pueden tener efectos perjudiciales y que actualmente se encuentran estrictamente reguladas, como la energía nuclear. Al fin y al cabo, las herramientas pueden utilizarse con buenas o malas intenciones.

Todos tenemos derecho a elegir nuestro estilo de vida y, por tanto, debemos respetar a las personas que voluntariamente deciden limitar el uso de las innovaciones tecnológicas. Estos estilos de vida pueden incluso tener efectos positivos, como una mayor actividad física o unas relaciones interpersonales más significativas.



Una vez hayamos generado un contexto propicio mediante esta afirmación parcial, podemos proceder a corregir la creencia errónea del paciente.

La inoculación es una práctica muy antigua y era habitual en China y la India hace 1.000 años. Los avances tecnológicos han erradicado muchas enfermedades y han aumentado la esperanza de vida humana en varias décadas. De hecho, las vacunas han salvado más vidas que cualquier otro avance médico. Incluso las personas que no están a favor de los avances tecnológicos también se benefician de las vacunas.

Prácticamente ningún estilo de vida alternativo puede prescindir de ciertos avances tecnológicos básicos que sirven para proteger la vida de las personas más vulnerables, y la inmunización contra enfermedades peligrosas no es en absoluto más prescindible que la electricidad, el agua potable o la comunicación telefónica. Los estilos de vida no son sagrados, inmutables o intrínsecamente buenos; cambian constantemente para adaptarse a nuestras necesidades y estándares éticos.

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